El 25 de julio se reconoce históricamente como el Día Internacional de las Mujeres Negras de América Latina y el Caribe, y en Brasil, la fecha se conmemora con el Día Nacional de Tereza de Benguela, líder quilombola y símbolo de la resistencia negra. Más que un simple hito en el calendario, la fecha se estableció para visibilizar las acciones contra las desigualdades raciales y de género, así como para celebrar los logros y la resistencia de las mujeres negras.
Una fecha de lucha y resistencia
La fecha surgió en 1992, durante el Encuentro de Mujeres Negras de América Latina y el Caribe en República Dominicana. En esa época, también se creó la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas, con el objetivo de combatir las desigualdades raciales y de género. Los grupos se dedicaron a revertir el alarmante panorama de violencia y desigualdad que afecta a la población negra, promoviendo debates, discusiones e iniciativas para combatir esta realidad.
"El 25 de julio no es un día contemplativo, sino deliberativo", señala Andreia Souza, líder negra, gestora cultural y exalumna de RenovaBR. "A lo largo del mes, construimos diálogos, construimos puentes y promovemos el movimiento y la marcha de mujeres negras. Es un día para la reflexión, sí, pero también para expresar nuestras necesidades, deseos y avances en la lucha contra el racismo y el sexismo", añade.
En Brasil, la fecha también honra a Tereza de Benguela, líder quilombola y símbolo de la resistencia. «Contar con esta referencia es esencial. Estamos acostumbrados a hablar de hombres combativos, pero tener una figura como Tereza refuerza la importancia de las mujeres en la lucha», añade Andreia.

Desigualdades persistentes
Según datos del Centro de Estudios y Datos sobre Desigualdades Raciales (CEDRA), que analizó datos de la Encuesta Nacional por Muestreo de Hogares (PNAD) entre 2012 y 2023, las mujeres negras representan el 27,81% de la población brasileña y siguen siendo las más afectadas por la pobreza y la desigualdad. Durante este período, la proporción de personas negras en situación de pobreza extrema aumentó del 70,51% al 73,51%. En términos de ingresos, las mujeres negras ganan, en promedio, el 60,1% del ingreso de las mujeres blancas y menos del 45,1% del ingreso de los hombres blancos.
Andreia señala que, más allá de las barreras socioeconómicas, existe un racismo estructural que afecta el acceso al poder. «Una mujer blanca dice tener educación, y eso es suficiente. Una mujer negra necesita demostrarlo con un certificado. Vemos mujeres negras en anuncios y telenovelas, pero en los espacios de toma de decisiones de las empresas, ¿realmente estamos ahí?», pregunta.
Para ella, el cambio empieza con la alfabetización y celebraciones de resistencia como este día. "Necesitamos que la historia se cuente desde todos los ángulos. Dicen que cada historia tiene tres caras, y normalmente solo vemos dos. La tercera cara, nuestra fuerza y resiliencia, también debe demostrarse", afirma.
Educación, alfabetización racial y políticas públicas
Cuando se le pregunta qué políticas públicas son esenciales para reducir la desigualdad, Andreia es contundente: «Necesitamos políticas públicas que no solo se centren en el empoderamiento, sino también en la educación. Es necesaria la alfabetización racial, combinada con datos y evidencia, para comprender dónde se encuentran estas mujeres y cómo empoderarlas», explica.
Además, Alumni destaca que es importante recordar garantizar la salud mental de estas mujeres, quienes viven bajo la idea de que deben ser fuertes en todo momento.
Menciona que Brasil cuenta con iniciativas relevantes, como el ODS-18, adoptado por movimientos sociales para fortalecer la promoción de la igualdad racial y combatir el racismo estructural. Esta iniciativa busca ampliar las políticas públicas y las oportunidades para la población negra en áreas como la educación, el mercado laboral y la participación política. «Tenemos cuotas, pero necesitamos que las mujeres negras no solo sean candidatas, sino también elegidas», enfatiza.
Para transformar la realidad de la desigualdad racial y de género, Andreia enfatiza que la educación política es vital. "No basta con la fuerza de voluntad; se necesita capacidad, y la capacidad se construye. Creo que todos deberían recibir esta educación para comprender sus derechos y responsabilidades, y así evitar ser engañados por falsas promesas. La política no es un talento innato; se aprende", concluye.
La trayectoria y las reflexiones de Andreia refuerzan que el 25 de julio no es solo una fecha simbólica, sino un llamado a la acción. Combatir las desigualdades raciales y de género requiere políticas públicas eficaces, alfabetización racial, salud mental garantizada y oportunidades reales para que las mujeres negras ocupen puestos de decisión. Es un compromiso colectivo que implica educación, formación política y la construcción de una sociedad donde la representación no sea la excepción, sino la regla.
"Seguimos progresando, pero debemos asegurarnos de que estos avances no sean meramente simbólicos. Nuestra lucha es por oportunidades reales, por la alfabetización, por espacios de poder accesibles para todas las mujeres negras", concluye Andreia.