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La concejala de la ciudad de São Paulo, Marina Bragante, habla sobre la importancia de escuchar y dialogar durante su mandato. 

27.03.2026
Liderazgo

En un contexto donde la política a menudo se desvincula de la vida real, la concejala y líder de RenovaBR, Marina Bragante, intenta marcar un camino diferente. Madre de trillizos y voz centrista en el Ayuntamiento de São Paulo, utiliza la escucha activa y la conexión con la ciudadanía para proponer cambios. 

Su incursión en la política estuvo motivada por el deseo de contribuir a la reducción de las desigualdades. Con el tiempo, esta motivación se transformó en una agenda más amplia, que hoy gira en torno a cuestiones de cuidado, sostenibilidad y seguridad pública, con especial atención a las mujeres, las madres y los niños. 

Junto con otros parlamentarios, ella introduce el tema de la primera infancia en el debate. «Los niños no dejan de afrontar los retos de la vida a los seis años. Y las autoridades públicas deben seguir buscando soluciones para ellos, para los adolescentes y para quienes los cuidan», afirma. Para ella, el desarrollo de políticas públicas exige continuidad y responsabilidad en todas las etapas de la vida. «El cuidado es lo que nos hace humanos y lo que puede marcar la diferencia en la ciudad».

Cuidado, infancia y escucha

Marina se define como una concejala de centro, pero no neutral, sin alinearse automáticamente con la base del gobierno estatal ni con la oposición. Su postura se centra en el diálogo como motor de su trabajo.

“Mi prioridad es el diálogo con la gente. Mi vida refleja poco de lo que sucede en la ciudad, así que tengo que estar hablando constantemente con la gente”, explica.

Aun reconociendo las frustraciones —como no haber logrado la aprobación de ninguna ley en su primer año de mandato—, valora el espacio que ocupa. «Precisamente por ser una concejala centrista, que dialoga tanto con el poder ejecutivo como con la oposición, considero que he asumido un lugar importante en el Ayuntamiento. Negocié proyectos que a veces iban en contra de mi visión para la ciudad, pero también analicé dónde se podía mejorar la legislación», afirma. 

Para Marina, el poder legislativo requiere un cambio de perspectiva. A diferencia del poder ejecutivo, donde ya ha ejercido como secretaria en dos ocasiones, el impacto es más indirecto y necesariamente implica una acción colectiva.

El diálogo ha servido de puente para abordar temas delicados. En lo que respecta al feminicidio, por ejemplo, Marina informa de importantes avances en la Cámara. «He visto a muchos colegas varones involucrarse en el tema y tratar de comprender su papel en él. Es un espacio muy relevante para la colaboración en la Legislatura», explica. 

Políticas que miran al presente y al futuro.

Según ella, durante su mandato se observa una convergencia entre el cuidado y el futuro. En materia climática, la concejala es la autora de iniciativas que buscan preparar a la ciudad para los impactos que ya se están produciendo. 

Un ejemplo de ello es el proyecto de ley 344/2025, que propone sustituir las plazas de aparcamiento por zonas verdes, contribuyendo así a la reducción de las islas de calor urbanas. 

Además, actualmente está en marcha el programa PL ECOA – Escuelas con Adaptación Climática –, desarrollado en colaboración con el grupo de expertos en clima, cuyo objetivo es proporcionar asistencia y preparación para que las escuelas puedan afrontar los fenómenos extremos relacionados con la crisis climática, protegiendo así el desarrollo de los niños. 

Esta agenda también se relaciona con la movilidad y la dignidad en la infancia. El proyecto del billete único para niños, dirigido a menores de 0 a 6 años, busca abordar una realidad común en los torniquetes del transporte público: garantizar un acceso seguro y digno desde los primeros años de vida.

Más mujeres, nuevas formas de hacer política.

Su trabajo también refuerza la necesidad de la presencia femenina en los espacios de toma de decisiones, sean políticos o no. Para ella, no se trata solo de representación, sino de una transformación concreta en la política. 

“Los temas que nos afectan suelen estar relacionados con el propósito de la vida. Esto nos hace ver la política de una manera diferente, más allá de la lucha por el poder, entendiendo que el poder está al servicio de la transformación social que deseamos para la ciudad”, comenta. 

En un entorno que a veces puede ser hostil, la presencia de más mujeres marca la diferencia. «Esa mirada comprensiva lo cambia todo», afirma. Además, subraya que ayuda a identificar y afrontar la violencia política de género, que a menudo sigue siendo invisible. 

En este sentido, la creación de la Fiscalía de la Mujer en el Ayuntamiento de São Paulo, fruto de una larga lucha de las concejalas, representa un importante avance. Como fiscal adjunta, Marina trabaja en el desarrollo de protocolos contra el acoso, campañas para combatir la violencia política de género y alianzas con la red municipal de protección.

Foto: Bob Fonseca

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