La COP30 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2025), celebrada del 10 al 21 de noviembre, situó a Belém (Pensilvania) en el centro de los principales debates mundiales sobre el clima. Jorge Vaz, concejal de la ciudad que recibió a las delegaciones y fue escenario de las negociaciones, siguió de cerca las decisiones tomadas, las estrategias de mitigación y adaptación delineadas, y fue testigo de los cambios estructurales en la propia ciudad para dar cabida al debate sobre la sostenibilidad.
El concejal, exalumno de RenovaBR, describe el momento como enriquecedor. Según él, las obras de drenaje, la revitalización de los espacios turísticos y la ampliación de la participación popular mostraron una Belém más preparada para debatir el futuro y la resiliencia. "El mayor beneficio fue el intercambio de experiencias", afirma, destacando que los visitantes también aprendieron cómo Pará construye política con participación social y defensa del bosque.
Ciudades amazónicas y resiliencia climática
Según el concejal, la conferencia reforzó un punto central: que las capitales amazónicas comparten desafíos similares. Cree que deben avanzar juntas. Como ejemplo, cita la importancia de los proyectos de resiliencia climática en estas regiones, dado que casi todas enfrentan desafíos relacionados con la ocupación y expansión de las riberas. Considera que los alcaldes de la región dejaron ideas valiosas para abordar eventos extremos y ampliar los proyectos de adaptación.
La educación climática como estrategia de futuro
Jorge destaca el programa municipal de Embajadores del Clima, que permitió a los estudiantes vivir la conferencia en primera persona, como un paso positivo para abordar el cambio climático. "Concientizar desde una edad temprana es fundamental para una educación cívica integral", argumenta.
Además, el concejal destaca que Belém ya tiene una fuerte vocación de convertirse en un referente en educación climática, uniendo las instituciones científicas tradicionales con la relación cotidiana con la naturaleza. Antes de la COP, propone la creación de una olimpiada científica de sostenibilidad para animar a los jóvenes a profundizar en el tema.
De vuelta a su rutina legislativa, Jorge enfatiza que los ayuntamientos desempeñan un papel decisivo en la planificación urbana. Para él, la asignación de recursos para proyectos de adaptación climática y el debate sobre la zonificación urbana son áreas prioritarias. Cita específicamente los programas PROMABEN y PROMMAF, este último responsable de la adaptación de tres barrios donde creció y aún reside.
Con 65% de su territorio compuesto por islas, Belém mantiene una extensa área de bosque y podría convertirse en un referente en conservación. Jorge ve potencial para que el municipio reciba recursos a través de los mercados de carbono, siguiendo iniciativas ya consolidadas por el gobierno de Pará. "Es una manera eficaz de mantener el bosque en pie y reforzar el derecho a la ciudad para todos", afirma.
Con el recién creado Parque de Bioeconomía, argumenta que Belém debería seguir ejemplos como el de Porto Maravalley en Río y conectar universidades, agencias ambientales y centros de investigación para desarrollar proyectos coherentes. «Tenemos los actores; ahora necesitamos invertir en coordinación», concluye.