Después de las elecciones de 2024, una encuesta desarrollada por Eloá Monsores, del equipo de Business Intelligence de RenovaBR, reveló datos alarmantes sobre la subrepresentación de mujeres y personas negras en la política municipal brasileña. Mapa de Desigualdad Electoral Municipal Expone de forma clara y accesible cómo el género, la raza y el financiamiento siguen siendo barreras estructurales para el acceso a espacios de poder.
En entrevista, Eloá explica cómo el análisis de datos puede ser un poderoso aliado en la construcción de una democracia más plural y cómo RenovaBR ha contribuido activamente a cambiar este escenario al formar nuevos líderes comprometidos con la representación y el propósito.

¿Cuánto tiempo llevas formando parte del equipo de RenovaBR y cómo describirías tu papel aquí? Llevo cuatro años en RenovaBR y me siento muy privilegiado de haber presenciado de cerca tantas historias transformadoras. Es un honor recordar todo lo que hemos logrado hasta ahora.
Actualmente, trabajo en el equipo de Datos e Investigación, con especialización en Inteligencia de Negocios. Mi trabajo consiste en convertir los datos en visualizaciones e información que ayuden a las organizaciones a tomar decisiones más estratégicas y efectivas, ya sea monitoreando el proceso de selección de los estudiantes, desde su ingreso a la red de exalumnos de RenovaBR, o evaluando el impacto de las acciones de los elegidos. Para mí, los datos no son solo números; son una forma de conectar información, estrategia y propósito, creando soluciones que contribuyen directamente a la formación de los futuros líderes de nuestro país.
Usted fue responsable de liderar el desarrollo de un informe llamado Mapa de Desigualdad Electoral Municipal. ¿Podría explicarnos qué lo motivó a crear esta investigación? Después de las elecciones de octubre de 2024, comenzaron a surgir algunas preguntas como: “¿quiénes son, de hecho, las personas elegidas en las ciudades brasileñas? ¿Reflejan los nuevos líderes la composición real de la población? O, mejor dicho, ¿quiénes se están quedando fuera de la política? La idea del Mapa surgió precisamente de esta incomodidad. De darse cuenta de que, a menudo, quienes más sufren el impacto de las decisiones políticas son quienes menos voz tienen en los espacios de decisión.
Por supuesto, este debate no comienza ahora. Es una discusión basada en una importante trayectoria de análisis periodístico, investigación académica y otros estudios que arrojan luz sobre las desigualdades electorales en Brasil. Con el Mapa, buscamos sumarnos a esta discusión, ofreciendo una lectura amplia, accesible y visual que ayudara a identificar patrones.
Analizamos estos datos con objetividad, pero también con empatía. Cuestiones como el género, la raza y la financiación a veces nos hacen ver con una perspectiva condicionada, a veces deslumbrados por la victoria, pasando por alto las deficiencias del proceso. Si no se ven las desigualdades del proceso electoral, seguirán reproduciéndose elección tras elección.
¿Qué revela con mayor urgencia el Mapa de Desigualdad Electoral? ¿Podría comentar algún dato que le haya llamado la atención durante el análisis? Uno de los datos que más me impactó fue darme cuenta de lo escasa que sigue siendo la presencia femenina en los ayuntamientos. En 737 municipios brasileños, ninguna mujer fue elegida concejala en 2024. Y en otros 1631 municipios, solo hay una mujer entre los concejales electos.
La situación de la representación femenina en cargos ejecutivos municipales también es preocupante. En 2024, solo 732 municipios eligieron mujeres para la alcaldía. Esto significa que, de cada 10 municipios brasileños, 9 están gobernados por hombres, lo que pone de manifiesto la dificultad que enfrentan las mujeres para ocupar puestos de liderazgo político.
No hablamos solo de cifras, sino de una ausencia. Mujeres que podrían estar presentes compartiendo sus experiencias, defendiendo temas urgentes y desarrollando políticas coherentes con más del 50% de nuestra población. Y esta ausencia tiene una explicación: las mujeres enfrentan una serie de barreras no solo para postularse a un cargo, sino también para permanecer en la política.
Un estudio de la Instituto Alziras Demostró que la violencia política de género es una realidad cotidiana: los ataques, el silenciamiento y los boicots desalientan la continuidad. Además, el financiamiento de las campañas aún se concentra en unos pocos líderes, lo que deja a la mayoría de los candidatos sin apoyo real.
¿Por qué el género y la raza deben estar en el centro del análisis político? Porque el género y la raza no son solo categorías, sino experiencias de vida. Y estas experiencias moldean la forma en que las personas viven la política a diario. El uso de estos recortes nos permite observar con mayor precisión la similitud o la distancia entre el perfil de los funcionarios electos y la composición real de la población de cada ciudad. También revela dónde se están produciendo transformaciones significativas, que a menudo pasan desapercibidas.
Y esto hace toda la diferencia en cómo formulamos políticas públicas y pensamos la representación, además de evaluar si, de hecho, estamos construyendo una democracia más plural y más justa.
¿Qué importancia tiene esto para la democracia y qué aporta RenovaBR? La representación es esencial porque garantiza que las diferentes realidades se reflejen en los espacios de toma de decisiones. El debate se expande y las soluciones se conectan más con la vida real. En RenovaBR, formamos líderes que no solo reflejan la diversidad de Brasil, sino que también están preparados para dialogar, escuchar y construir soluciones colectivas.
Entre los estudiantes que solicitaron plaza en 2024, el 40,11% eran mujeres y el 41,81% se identificaban como negros o morenos. Estas cifras revelan mucho del tipo de transformación que queremos promover: una política más plural, mejor preparada y cada vez más representativa.
¿Podrías mencionar una cifra que te dé esperanza? En otras palabras, ¿un avance importante que también traen las cifras del Mapa? Incluso en medio de tantas desigualdades, encontramos algunos datos que nos dieron esperanza.
Los estudiantes de RenovaBR obtuvieron una tasa de éxito electoral de 16.10%, más del doble del promedio nacional de mujeres, que fue de 6.93%. Estos datos demuestran que una educación política de calidad puede marcar la diferencia, especialmente cuando se acompaña de apoyo comunitario, seguimiento y estrategia.
Y no podemos dejar de mencionar el tema del financiamiento público de las campañas. Las estudiantes de RenovaBR, por ejemplo, destacaron en este escenario, pues recibieron, en promedio, más fondos públicos que los estudiantes varones. Sin embargo, estos datos conllevan una advertencia, ya que gran parte del financiamiento asignado a las candidatas en Brasil se concentra en unas pocas campañas femeninas de alta visibilidad, mientras que muchas otras siguen teniendo dificultades para recaudar los montos mínimos necesarios para que sus candidaturas sean viables.
En cuanto a la raza, 46% de los concejales electos en 2024 se autodeclararon negros o morenos, una mejora con respecto a 2020, pero aún por debajo de los 56% que conforman este segmento de la población brasileña. Además, 33% de los municipios eligieron alcaldes negros, morenos e indígenas. Nuevamente, estas cifras deben interpretarse con cautela. Estudios como el de GEMAA muestran que casi 4 de cada 10 candidaturas de personas autodeclaradas negras, morenas e indígenas no fueron confirmadas por la heteroclasificación, lo que revela la complejidad de medir la representación basándose únicamente en la autodeclaración racial.
En otras palabras, las cifras que traen esperanza también exigen pensamiento crítico. Pero también demuestran que es posible transformar la política con más diversidad y más preparación.
Finalmente, ¿qué puede ganar la política brasileña al tomar en serio estos datos? Los datos nos ayudan a identificar dónde persisten las brechas y dónde se encuentran las oportunidades de progreso. Nos ofrecen un reflejo de la realidad que a menudo insistimos en no mirar.
Una buena política empieza por escuchar, y los datos son una forma de escuchar y visualizar lo que la realidad intenta decirnos. Revelan dónde falla la inclusión, dónde la desigualdad es recurrente y dónde hay señales de cambio.
Si queremos construir ciudades más justas, debemos empezar por escuchar atentamente. Y solo con un diagnóstico real podremos impulsar transformaciones auténticas, sostenibles y con propósito.