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Desiertos de representación: la distancia entre representación y demografía

23.09.2025
Conciencia

Otávio Teixeira

Gabriel Ferreira

La democracia brasileña no es plana; está determinada por el terreno. En algunas regiones, el acceso al poder es más abierto; en otras, los obstáculos son mayores. El lugar de origen aún influye en las urnas. Los legados históricos, las redes locales y la forma en que los partidos distribuyen los recursos crean un patrón de competencia que favorece a ciertos territorios y limita la presencia de otros. El resultado es una representación política desigual, determinada por la geografía.

oh Mapa de Desigualdad Electoral 2024, de RenovaBR, arroja luz sobre este escenario. El estudio muestra cómo el territorio influye directamente en las posibilidades de participación política y el acceso a la representación. El hecho más emblemático es también el más alarmante: solo 20 ciudades (0,3% de todos los municipios brasileños) lograron, en 2024, alcanzar una representación proporcional de género y raza en sus cargos electosEsto significa que las voces de la mayoría de los territorios, especialmente aquellos donde viven mujeres y personas negras, continúan silenciadas por estructuras históricas de exclusión.

Dos fuerzas principales sustentan este escenario. Por un lado, las redes de poder y financiación que operan a nivel nacional; por otro, los legados históricos que marcan cada región. Si bien las desigualdades de género no están directamente vinculadas al territorio, se manifiestan de forma desigual en el ámbito político, ya que el acceso a la financiación y a las redes de apoyo varía según la región. En 2024, los candidatos hombres a concejales recibieron, en promedio, 42% más en financiación que las candidatas. Este desequilibrio ayuda a explicar por qué las tasas de éxito electoral de las mujeres se mantienen muy por debajo de las de los hombres.

La distribución regional de la representación política muestra que el territorio es decisivo. En 2024, los alcaldes PPI (negros, morenos e indígenas) fueron elegidos en 66% de los municipios del Norte y en 51% del Noreste, mientras que en el Sur y en el Sudeste Estas cifras han disminuido drásticamente. Esta diferencia no es casual: refleja la formación histórica de cada región, donde las redes políticas y sociales favorecen a ciertos grupos y marginan a otros. Por lo tanto, la geografía política brasileña sigue marcada por barreras institucionales y simbólicas que limitan la diversidad del poder local.


Estas diferencias regionales son consistentes con lo que ha demostrado la literatura. Estudios publicados en la revista Política mundial (Bueno y Dunning, 2017) muestran, en el caso brasileño, que las brechas en la representación racial persisten menos debido a las “preferencias de los votantes” y más debido a las asimetrías en los recursos y las redes que favorecen a ciertos perfiles, un mecanismo que tiende a expresarse de manera desigual entre regiones. Paneles recientes de ONMP/Cámara También señalan incumplimientos y distorsiones en el cumplimiento de las cuotas, incluso en 2024, lo que ayuda a explicar la falta de representatividad en varios municipios.

Una mirada a los municipios revela el patrón de estas ausencias. En 2024, 737 concejos municipales (13%) no eligieron a ninguna mujer, y otros 1.631 (29%) eligieron solo a una; en el extremo opuesto, 75 municipios (1,3%) tienen mayoría femenina, excepciones que confirman la regla de baja presencia femenina en las legislaturas locales (18% de escaños). Entre los concejales, los PPI (Personalmente Involucrados) representan 46% de los elegidos, por debajo de la proporción poblacional de 56%; en el poder Ejecutivo, 732 ciudades (13%) eligieron alcaldesas y 1.867 municipios (33%) eligieron alcaldes PPI (Personalmente Involucrados), con una fuerte concentración en las regiones Norte y Nordeste. En la dinámica del concurso, la tasa promedio de éxito de los candidatos a concejales fue de 13% a nivel nacional, mientras que los exalumnos de RenovaBR alcanzaron 23%, lo que indica que el apoyo estratégico altera las condiciones de la competencia. El informe también destaca las limitaciones de la medición dentro del marco racial, dado el debate metodológico en torno a la autodeclaración y la heteroclasificación, un punto crucial para calibrar las políticas y los objetivos por municipio.

La encuesta realizada por RenovaBR también señala posibles caminos. Las experiencias en formación política, mentoría y redes de apoyo demuestran que es posible cambiar las condiciones de la competencia. En 2024, los estudiantes de RenovaBR alcanzaron una tasa de éxito de 16,10%, más del doble del promedio nacional femenino. Estos resultados sugieren la necesidad de construir infraestructura de competitividad donde aún no existe, especialmente en municipios medianos y pequeños y en territorios periféricos.

Para reducir las desigualdades cabe destacar tres frentes: (1) un seguimiento más preciso y una mayor transparencia en el uso de los fondos públicos, exigiendo a los partidos que rindan cuentas municipio por municipio; (2) definir objetivos y criterios claros para abordar las brechas de representación, priorizando las inversiones donde las mujeres y las personas negras siguen crónicamente ausentes; (3) Ampliación de programas de formación y redes de apoyo locales que fortalezcan candidaturas fuera del eje tradicional, integrando mujeres, jóvenes y líderes del PPI.

El territorio no debería ser un factor limitante para una democracia más representativa. Reconocer y abordar la falta de representación es un requisito previo para que el país avance hacia una política que refleje su verdadera diversidad.

Otávio Teixeira es economista y director de Operaciones de RenovaBR

Gabriel Ferreira, Gerente de Datos de RenovaBR

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