Originaria de la comunidad quilombola de Teixeiras en Mostardas, Rio Grande do Sul, Edmara Dias da Silva Brum transformó su historia de lucha en un firme compromiso con la educación pública de calidad. Actualmente, la exalumna de RBR se desempeña como Secretaria Municipal de Educación, donde trabaja para garantizar la equidad, la inclusión y la valoración de los profesionales del sistema educativo.
“Creo en el poder de la educación para transformar a las personas y su realidad”, dice Edmara, destacando que su experiencia como mujer negra y quilombola es un pilar de su trabajo.
Hija de un agricultor y una maestra —su mayor inspiración—, aprendió desde pequeña que el conocimiento es un arma poderosa contra la desigualdad. «Mi madre siempre luchó por poder estudiar y me animó a no abandonar nunca los estudios, porque el conocimiento es nuestra arma para luchar contra una sociedad llena de prejuicios», recuerda.
Educación para transformar realidades
Edmara comenzó su carrera como docente, impulsada por el sueño de asegurar que otros niños negros tuvieran la oportunidad de creer en sí mismos. "En mi primer año como maestra, me di cuenta de cuánto los estudiantes negros no se reconocían como tales y se sentían inferiores. Así que comencé a implementar la Ley 10.639/03, incorporando la historia y la cultura afrobrasileñas al aula", dice.
Como administradora pública, defiende que la educación de calidad no se construye de forma individual, sino colectiva. «Valoramos a cada profesional de la red y establecemos alianzas para fortalecer la alfabetización y la educación especial. Toda la comunidad escolar influye en el desarrollo de los estudiantes», explica. Entre sus iniciativas más destacadas se incluyen contratos con empresas especializadas para apoyar proyectos de alfabetización y formación continua para educadores que trabajan con niños neurodivergentes.
Igualdad racial e inclusión en las escuelas
Su compromiso con la equidad racial va más allá de la mera retórica. En 2014, Edmara concibió el proyecto. “Educación de todos los colores”, que ahora es una ley municipal. La iniciativa promueve iniciativas educativas destinadas a valorar la identidad negra y combatir el racismo. "Creamos un proyecto que anima a cada escuela a explorar su propia realidad y luego compartir estas experiencias con otras instituciones. Esto fortalece la identidad cultural e infunde orgullo en los estudiantes", explica.
Con tres comunidades quilombolas en Mostardas, la iniciativa tiene un impacto directo en la autoestima y el sentido de pertenencia de los niños. «Lo que conocemos, lo amamos cada vez más. Cuando los estudiantes comprenden la historia de la región, empiezan a valorar sus raíces y a verse como protagonistas», añade.
Para Edmara, dirigir el Departamento de Educación es la continuación de un propósito. "Soy una persona que disfruta mucho escuchando, y eso ha marcado la diferencia en mi gestión. El arte de escuchar demuestra lo importantes que son los demás", afirma.
En un país marcado por la desigualdad educativa, historias como la suya reafirman que la educación es, efectivamente, el camino para transformar realidades.