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Presidenta de la Fundación CASA, Cláudia Carletto comparte el impacto de las políticas socioeducativas en las vivencias de los adolescentes

13.06.2025
Antiguos alumnos

Con casi dos décadas de experiencia en gestión pública y una trayectoria de actuación en áreas sociales, Claudia Carletto ha sido testigo de transformaciones concretas en unidades socioeducativas del Estado de São Paulo. 

Al frente de la Fundación CASA, Alumni RenovaBR celebra un hito expresivo: más de 2 mil adolescentes que cumplen medidas socioeducativas completaron cursos de formación profesional en 2025. La iniciativa es parte de una gestión que cree en la educación como puente para redefinir el futuro de los jóvenes en situación de vulnerabilidad. 

“Dentro de la Fundación, estamos logrando implementar una política de humanidad y apoyo a los adolescentes que han cometido hechos delictivos, entendiendo que su tiempo aquí es el periodo que tiene el Estado para ayudar a estos jóvenes a reconstruir sus historias, dándoles la posibilidad de un futuro”, explica Claudia. 

Cursos profesionales para jóvenes que ofrece la Fundación CASA

Los cursos profesionales son parte de la Ley del Sistema Nacional de Asistencia Socioeducativa (Sinase) En 2012, el proyecto ofreció 47 opciones de cursos en diversas áreas, como administración, informática, moda, atención al cliente, marketing, ventas y cultura. Todas las clases se impartieron en los propios centros socioeducativos, gracias a la colaboración con SENAC-SP, SEBRAE-SP, la Fundación de Apoyo a la Tecnología (FAT), la Fundación Bradesco, el Centro Paula Souza y otros. 

“La profesionalización es parte de la medida socioeducativa como un inicio para estos adolescentes, porque entendemos que necesitan identificar una vocación para lograr cualificarse y convertirse en generadores de ingresos en el futuro”, explica Carletto. 

Tras un año en la Fundación, Carletto afirma que el mayor reto para la gestión pública es dotar de organización, modernidad y gestión a las estructuras gubernamentales. «Incorporar cursos de formación profesional implica apoyar mejoras en la educación formal, dada la gran brecha educativa entre los adolescentes. Hemos podido construir repertorios futuros y avanzar en el ámbito socioeducativo. Ahora, estamos trabajando para mejorar los cursos de formación profesional, incorporar a más docentes del sistema escolar público y establecer alianzas», afirma. 

Para Carletto, el impacto de la oportunidad es lo que cambia las cosas. Según ella, los jóvenes pueden salir de los centros sabiendo que hay una perspectiva, incluso cuando regresan a la región donde vivían antes. «Este es el momento más delicado, cuando necesitan comprender que es posible reconstruir su trayectoria mientras siguen en la región que los llevó a delinquir», explica Claudia.

A pesar de ser un gran reto, la Fundación también cuenta con un programa post medida llamado Después de la mañana, que monitorea a los adolescentes desde su salida del centro durante seis meses, junto con un equipo multidisciplinario. Según el presidente de la Fundación, en mayo de este año, la tasa de reincidencia de los adolescentes que pasaron por los centros y regresaron fue de 20% y, a pesar de representar una tasa de éxito positiva, la institución sigue buscando una cifra mayor. 

Políticas públicas que promueven el cambio 

Además de la disponibilidad de cursos, Carletto enfatiza que esta transformación solo es posible con el apoyo y la valentía del personal para soñar con estos jóvenes. Comparte que, en algunos centros, los adolescentes cuelgan pequeñas notas en una especie de "muro de sueños", con la intención de cambiar el rumbo de las perspectivas que se ven obstaculizadas por la desigualdad. 

Aunque suene a cliché, lo que los nuevos líderes políticos deben considerar es que los jóvenes son nuestro futuro. Invertir en ellos es un paso fundamental para todos los líderes políticos, porque no hay política pública de bienestar social que no se dirija a este público. Es desde la juventud que tendremos la perspectiva de una sociedad más madura, estable y desarrollada —comenta Claudia—. Para ella, esta es la misión de todo ciudadano, pero especialmente de quienes están dispuestos a ocuparse de los asuntos públicos. 

Trayectoria en la gestión pública 

La carrera profesional de la actual presidenta de la Fundación Casa estuvo marcada por el trabajo continuo en la gestión pública, con destaque para su participación en 2005 en la recién creada Secretaría Municipal de la Persona con Discapacidad de São Paulo, donde trabajó junto a la entonces secretaria Mara Gabrilli. 

Según dice, esta experiencia inicial, en medio de la construcción de una nueva estructura administrativa y en diálogo con el Legislativo y la sociedad civil, consolidó su compromiso con el desarrollo de políticas públicas. 

A lo largo de casi 20 años, ocupó diferentes posiciones estratégicas en la gestión pública, entre ellas comunicación en la Asamblea Legislativa, secretaria ejecutiva de Políticas para las Mujeres; además de haber actuado como secretaria municipal de Derechos Humanos, liderando acciones de impacto durante el período de pandemia, como el programa Cidade Solidária, que distribuyó alimentos y garantizó apoyo a la población en situación de calle. 

Antes de asumir la presidencia de la Fundación Casa de São Paulo, Carletto se desempeñó como Secretario Ejecutivo de la Secretaría de Personas con Discapacidad del Gobierno del Estado. 

Foto: Divulgación de la Fundación CASA

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