Originaria de Cuiabá, la diputada federal y líder de RenovaBR, Gisela Simona, demuestra en la práctica que el trabajo parlamentario debe guiarse por los intereses centrales de la población. Con un mandato diverso, aporta al Congreso Nacional una gestión marcada por resultados, datos y evidencia. Su trayectoria política comenzó con propuestas relacionadas con la protección del consumidor, pero se ha expandido a otros temas de interés social, como la protección de la mujer.
La congresista forma parte de los comités de protección al consumidor y de derechos de la mujer, y es miembro del Comité de Constitución, Justicia y Ciudadanía (CCJ), uno de los comités más importantes de la Cámara de Representantes.
Además de su labor legislativa en el parlamento, afirma que mantiene una rutina de viajes por el interior de Mato Grosso, visitando municipios y comunidades más remotas para interactuar directamente con los ciudadanos y procurar llevar las demandas de la población al parlamento.
Esta cercanía, combinada con el uso de herramientas digitales y audiencias públicas, forma parte de la estrategia de su mandato para construir políticas públicas más conectadas con la realidad de la población.
Políticas públicas destinadas a proteger a las mujeres
Para Gisela, la política solo cumple su función cuando logra transformar estas ideas en acciones concretas. Y, en este proceso, garantizar una mayor presencia de mujeres en puestos de poder es fundamental para ampliar las perspectivas y prioridades dentro del Parlamento.
Uno de los aspectos más destacados de esta labor fue su participación como relatora del llamado paquete antifemicidio (Ley N.º 14.994) en la Cámara de Diputados. El proyecto de ley, originado en el Senado, fortalece la legislación para combatir la violencia contra las mujeres y endurece las penas por femicidio, que pueden llegar hasta los 40 años de prisión, además de contemplar circunstancias agravantes y medidas de protección para las víctimas.
Según la congresista, la elaboración del texto requirió diálogo y coordinación entre diferentes parlamentarios y sectores de la sociedad. "Ser relatora de esta ley, cuya aprobación requirió de mucha coordinación, es un logro importante en este camino", afirma. Destaca que la medida representa un paso importante para enfrentar la violencia de género y fortalecer las políticas públicas de protección a las mujeres.
La ley amplía las respuestas preventivas y punitivas a los delitos cometidos contra las mujeres, prevé penas de prisión de 20 a 40 años y aumenta la pena por violencia doméstica, lesiones corporales, amenazas y violación de medidas de protección.
Los desafíos de ocupar un espacio históricamente masculino.
A pesar de su experiencia política y su activa presencia en el Congreso, Gisela admite que los obstáculos para las mujeres en la política son cotidianos, permeados por episodios de deslegitimación. "Estas son escenas que intentan decir que este mundo de la política no está hecho para nosotras. Desde pequeños actos, como no ser escuchadas en decisiones importantes del partido, 'olvidar' invitarnos a reuniones o interrumpir nuestros discursos en el parlamento", relata.
Relata que, durante su candidatura a la alcaldía de Cuiabá, al principio de la campaña, un oponente declaró durante un debate en vivo que era "una buena candidata a pesar de ser mujer". Esta declaración desató un debate público sobre la participación de las mujeres en la política local.
El camino a la Cámara de Diputados también estuvo lleno de desafíos. En su primera campaña, Gisela afirma que no recibió todo el apoyo partidario y estructural que necesitaba. "Lo que me prometieron no llegó, e incluso acudí a la prensa para quejarme de la falta de recursos del fondo electoral", recuerda. Aun así, obtuvo más de 50.000 votos y se convirtió en la candidata más votada en la historia de Cuiabá.
Según ella, el resultado fue crucial para consolidar su presencia política. “Tenía que demostrar con votos que no estaba en política solo por postularme. Mientras que algunos arreglan las cosas en una conversación, nosotros necesitamos demostrar que tenemos la capacidad de ganar unas elecciones”.
En su opinión, se necesitan más avances en cuanto a las oportunidades para las candidatas y dentro de los partidos políticos. «Muchas están llamadas a cumplir cuotas y, cuando tienen la oportunidad de ganar, terminan siendo saboteadas en el proceso», afirma. Para ella, una solución sería garantizar más escaños efectivos para las mujeres en el parlamento.
Foto: Bob Fonseca