Ana Paula Ferreira Sampaio, técnica del Municipio de Parauapebas (PA), investigadora de la Universidad Federal Rural de la Amazonía (UFRA) y exalumna de RenovaBR, no solo tuvo una presencia simbólica en la COP30. Durante la primera semana de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), la investigadora puso en el centro de las discusiones la acelerada desaparición de los manantiales que abastecen a la agricultura familiar en el sur de Pará.
Durante más de cuatro años, Ana ha coordinado, junto con los profesores Leo Jackson da Silva, Moreira (especialista en suelos) y Wilton Pires (agrónomo), un proyecto de investigación y extensión que analiza, diagnostica y promueve la recuperación de manantiales de agua en zonas rurales. El trabajo ya ha dado como resultado la revitalización de tres manantiales, fruto de la colaboración entre la investigación y diversas partes interesadas, como la universidad, la comunidad y el Departamento Municipal de Agricultura. "Sabíamos que los manantiales se estaban secando, pero no habíamos medido la velocidad de este proceso. Cada año que pasa, los manantiales se secan a un ritmo más rápido y, a la inversa, la resiliencia de la vegetación y el suelo disminuye", explica Ana. Según ella, los impactos de los incendios, los pesticidas, los monocultivos y el pisoteo del ganado pueden acelerar este proceso.
Una agenda que se origina localmente y llega al debate global.
Al escuchar a los científicos presentar datos sobre el punto de inflexión climático, que es aún más grave para la región amazónica, la exalumna dice que se sintió asustada, pero no paralizada. Para ella, el diagnóstico reforzó su percepción de urgencia. "La reforestación aún es tímida. La COP debe centrarse en la implementación", señaló Ana.
Ya sea en la investigación de campo, el diálogo con agricultores o en reuniones técnicas durante la COP, la investigadora expresó su preocupación por la falta de métricas de carbono y cómo esto podría obstaculizar el acceso de la agricultura familiar a recursos financieros. En su opinión, exigir mediciones complejas a los pequeños productores tiende a retrasar su desarrollo.
Relata que las conversaciones en Embrapa, BNDES y la Defensoría Pública abrieron caminos concretos para mejorar el proyecto local y ampliar su estructura. "Vi la luz al final del túnel", afirma. Para ella, asumir este rol —como investigadora, funcionaria pública y futura candidata a concejala— forma parte del compromiso que tiene con su territorio.
Restauración de manantiales
Los manantiales restaurados por el proyecto en el que trabaja reflejan la naturaleza práctica de trabajar con la sostenibilidad. Los procesos abarcaron desde estudios de suelos hasta la movilización comunitaria, pasando por la concienciación sobre el cambio climático, la excavación de pozos y el cercado de áreas, un proceso continuo de educación ambiental.
“El primer manantial se restauró con el apoyo de la Secretaría. Posteriormente, trabajamos en otro con los vecinos que se benefician del agua del manantial y quienes, a través de la educación ambiental, comprendieron la importancia de esta obra. La mano de obra surgió de esta conciencia ecológica”, explica Ana. Todas las comunidades afectadas reciben esta capacitación de concienciación antes de que comiencen las obras. En este caso, 12 propietarios se unieron para cercar toda la zona degradada. “Fue una celebración”, dice Ana, enfatizando que ningún manantial se recupera sin la participación de las familias que dependen de él.
El siguiente paso será el nacimiento del arroyo Serra do Cedro, en la propiedad de Dona Cleonice. Ya se han seleccionado plántulas y el mapeo del área está completo. "Estamos incorporando la ciencia y la participación comunitaria. Y funciona", concluye.
De la COP a Parauapebas
Incluso con un gran presupuesto, el municipio de Parauapebas no cuenta con un plan de emergencia contra el cambio climático, algo que Ana pretende ayudar a construir. «Es lo mínimo indispensable. Mi municipio aún no tiene un plan. Y eso tiene que cambiar», resume.
Entre sus prioridades se encuentran la recuperación de las fuentes de agua en la Ley de Presupuesto 2026 y la transformación de la iniciativa en un programa permanente para la agricultura familiar. Actualmente, estudiante de maestría con planes políticos, afirma que no piensa detenerse. "Mi obligación como ciudadana es implementar este proyecto. Ya sea a través del ayuntamiento, la universidad o una cooperativa. Tengo que hacer algo", concluye.