En medio de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, el diplomático y diputado federal Marcelo Calero fue asignado a una misión temporal en el Líbano a principios de 2025, lo que marca su regreso al Ministerio de Asuntos Exteriores después de más de una década. Su presencia en Beirut arroja luz sobre su trayectoria política y el papel de la diplomacia parlamentaria en tiempos de crisis.
Marcelo Calero es un líder que se mueve entre la diplomacia y la política institucional. Al regresar al cuerpo diplomático tras 13 años de ausencia, durante los cuales ocupó diversos cargos, el diplomático destaca que su experiencia política y su formación en RenovaBR contribuyen a su trabajo diario, marcado por el diálogo, la escucha activa y el compromiso con los valores de la diplomacia brasileña en un contexto de conflicto en el Líbano.
"En 2018, tras participar en la formación de RenovaBR, me presenté como candidato a diputado federal. Pero considero que mi verdadero ingreso a la política fue en 2013, cuando serví en la Alcaldía de Río de Janeiro", recuerda Calero, quien en aquel entonces dejó la Embajada de Brasil en México para asumir el cargo de subcoordinador de Relaciones Internacionales en la capital del estado, por invitación del entonces alcalde Eduardo Paes. De ahí, pasó a la Secretaría Municipal de Cultura en 2015 y posteriormente al Ministerio de Cultura en 2016.
Para él, el diálogo es una herramienta de construcción y es esencial, tanto en la diplomacia como en su práctica política. «Creo que uno de los sellos distintivos de la diplomacia es precisamente el diálogo y el intento de conciliar puntos de vista que, a primera vista, parecen opuestos», explica. Esta habilidad también se tradujo en una búsqueda constante de puntos en común durante su mandato como representante federal.
Conflictos recientes en Oriente Medio
Su regreso a la diplomacia se produce en un contexto delicado. Beirut, donde reside desde principios de 2025, está experimentando el desarrollo de conflictos a gran escala que involucran a Israel, lo que, según él, crea un clima de aprensión, algo natural en tensiones generalizadas como esta. "Estamos en un país con fuertes vínculos con Brasil; hay aproximadamente 8 millones de personas de ascendencia libanesa en nuestro territorio y 20.000 brasileños viviendo aquí. Estar en un país con esta relevancia para Brasil es muy interesante", enfatiza.
Actualmente, Calero trabaja principalmente en las áreas de cooperación y economía, buscando fortalecer lazos y promover los intereses brasileños en el ámbito regional. Durante la entrevista, destacó que uno de los aspectos positivos de misiones como esta es la oportunidad de conocer un nuevo país y comprender sus desafíos políticos, económicos y de seguridad, a la vez que analiza todo esto desde la perspectiva de los intereses de Brasil.
Considera la tradición diplomática de Brasil como un aliado estratégico en tiempos de inestabilidad. Para él, la previsibilidad del país en el escenario internacional, respaldada por una diplomacia profesional y bien capacitada, es esencial para el éxito de sus acciones en el exterior.
Nuestras posiciones en el escenario internacional se rigen por principios históricos de la diplomacia brasileña, como la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y los valores humanísticos. Esto genera confianza, ya que los países saben qué esperar de Brasil, explica.
Formación y desempeño político en el país
Su formación en RenovaBR, a su vez, sigue siendo un hito importante en su carrera. «La escuela tiene dos componentes fundamentales: el primero es práctico, enfocado en aprender a organizar una campaña y comprender la importancia de la estrategia electoral; el segundo, en aprender sobre la estructura del Estado brasileño, las políticas públicas y la eficacia del aparato administrativo. Haber adquirido esta perspectiva a través del curso me convierte en un mejor servidor público, con una visión más amplia del conjunto», afirma.
El regreso de Marcelo Calero a la diplomacia destaca cómo la diversidad de experiencias, combinada con la formación política, puede fortalecer el desempeño de Brasil en escenarios complejos. Entre su experiencia parlamentaria y su compromiso con los principios diplomáticos, su carrera refleja la importancia del diálogo y la construcción de puentes en un mundo marcado por la tensión y la incertidumbre.