A los 28 años, Reuler Cardoso entró en la historia de Araporã (MG) como el vicealcalde más joven del municipio. Tras su gestión como concejal, asume el nuevo desafío en el Ejecutivo con la misma motivación que lo llevó a incursionar en la política: transformar vidas a través de la participación popular y la estructuración de políticas públicas.
Desde muy joven, descubrí que mi propósito es transformar la vida de las personas. Comprendí que la política sería la herramienta más poderosa para lograrlo, especialmente por mi propia historia. La casa donde vivo hoy fue el resultado de un programa municipal de vivienda, así que me di cuenta del impacto que la política puede tener en la vida de las personas y quise ser parte de esta transformación, dice Reuler.
Desde el inicio de su carrera como concejal, Reuler ha basado su mandato en tres pilares fundamentales: juventud, educación y participación popular. Ahora, como vicealcalde, pretende llevar esta experiencia a una gestión más cercana a la gente.
Políticas que generan impacto social
Uno de los proyectos de mayor impacto durante su paso por la Cámara fue la creación del Programa Guarda Mirim, que abrió oportunidades para los jóvenes en el mercado de trabajo.
Siempre me ha resultado muy difícil incluir a los jóvenes en el presupuesto y en los debates políticos. Creamos este programa para ofrecer capacitación, cualificación y una beca mensual de R$600 a cada joven. En tan solo una semana, ya hemos visto cambios en el comportamiento de estos adolescentes. Fue uno de los momentos más gratificantes de mi carrera, afirmó.
Otro avance fue la política municipal en materia de salud mental, aprobada al final de su mandato como concejal. La ciudad carecía de la estructura necesaria para atender esta creciente demanda. Logramos aprobar una política que fortalece la red de atención y amplía el acceso a la salud mental. Ahora, como parte del Ejecutivo, me aseguraré de que esta política se implemente, afirma el vicealcalde.
En educación, Reuler también consiguió recursos para modernizar las escuelas, como la renovación integral de los laboratorios de computación en la red municipal. “Las computadoras de mi antigua escuela municipal habían sido las mismas durante más de diez años. Logramos reemplazarlas todas y hoy los estudiantes tienen un entorno de aprendizaje más moderno. La tecnología debe ser un aliado de la educación”, recuerda.
Primeros pasos en la gestión
La nueva administración asume el municipio en un escenario de desafíos financieros y estructurales, y Reuler ya tiene claras cuáles serán las prioridades en los primeros 100 días de gobierno.
La salud será uno de los principales objetivos. La ciudad enfrenta largas filas para exámenes y cirugías, y los profesionales médicos llevan meses sin cobrar. Nuestra solución inmediata será un esfuerzo conjunto para reducir los tiempos de espera y reestructurar la atención primaria, evitando la sobrecarga del hospital municipal, explica Reuler.
Otro desafío histórico para la ciudad es la falta de agua: a pesar de que Araporã está bañada por el río Paranaíba, la infraestructura de abastecimiento es precaria, dejando a los habitantes sin agua durante días. Modernizaremos el sistema de recolección y distribución para garantizar un suministro continuo y confiable.
Red de formación y apoyo
Elegido concejal a muy temprana edad, Reuler enfrentó desafíos desde el comienzo de su carrera. Sin una red de apoyo ni una formación específica, tuvo que aprender los retos de la política en la práctica. Sin embargo, RenovaBR cambió este escenario.
RenovaBR fue fundamental para mi preparación. Nos aporta conocimientos técnicos y, al mismo tiempo, nos conecta con otros líderes que viven realidades similares. El intercambio de experiencias y buenas prácticas marca la diferencia en la gestión pública.
A lo largo de su campaña, Reuler reforzó que su misión es construir una ciudad para la gente. Su principal objetivo es restaurar la confianza de la población en la política, garantizando la participación de todos en las decisiones gubernamentales.
Desafortunadamente, la gente está desanimada con la política. Pero todos dependemos de ella. Quiero que los ciudadanos de Araporã se sientan parte de este proceso y se den cuenta de que es posible construir una ciudad mejor. Necesitamos que todos participen, no solo en la campaña, sino también en la gestión diaria del gobierno —concluye—.